
Michael la observó algo confundido y al mismo tiempo impresionado. Lara se levantó de la cama y salió del cuarto, Michael fue tras ella.
Lara se sentó en el sofá, al mismo tiempo que tapaba su rostro con sus manos, estaba atemorizada, se sentía nerviosa, al mismo tiempo que sentía ser una idiota.
Michael, se sentó a su lado y la observó, observaba como ella lloraba y como su cuerpo estaba sobresaltado, no comprendía lo que sucedía…
- Yo… lo siento – dijo él
Ella lo abrazó de inmediato, al mismo tiempo que lloraba.
- Lo siento, perdón, es mi culpa, lo lamento – dijo ella
- ¿Pero que sucede, amor? ¿Por qué te pusiste así?
Lara mantuvo silencio… el cual comenzaba a inquietar a Michael.
- Yo…
- Comprendo si no quieres hablar amor, te entiendo – dijo él
- Creo que es necesario – dijo ella
- Bueno, si te sientes segura – suspiró – te escucho.
Lara borró sus lágrimas y lo observó.
- Yo… cuando era pequeña, sufría los manoseos de mi padre – dijo ella
Michael se quedó atónito, no esperaba aquella respuesta.
- ¿Qué? ¿Cómo? – dijo nervioso
- Eso, yo era pequeña, y me manoseaba, no abuso de mi, pero si me manoseaba… demasiado – dijo ella
- Lo lamento demasiado amor, en serio no sabía – la abrazó
- Y… por eso es que… nunca estuve con un… muchacho – dijo ella casi sin voz, por los nervios
Michael la observó. Lara dijo aquello de una manera tan tenue, tan dulce y tierna, que le provocó una gran ternura, la veía como una pequeña niña, a la cual le habían intentado quitar su libertad.
La observó y la besó.
- Se que quizás piensas que soy una tonta por no haber tenido relaciones con un muchacho, pero jamás me sentí segura, me da miedo – dijo ella
Él la contempló, sonrió y acarició el cabello de Lara.
- No creas que pensaré eso… Oír esto me ayudo a comprenderte más. Y… a otra cosa
- ¿A que?- inquirió
- A enamorarme más de ti, y verte de otra manera. En vez de verte tan frontal, decidida o… seria. Esto me ayudo a verte como una muchacha mucho más reservada, tímida y tierna – Sonrió.
Lara sonrió con debilidad y bajó su mirada.
- ¿No estás enojado? – preguntó
- ¿Por qué lo estaría? – Dijo él – No me enojaré por no poder hacerte mía, no te obligaré a hacer cosas que te pongan incómoda, no te obligaré a nada de lo que no te sientas segura – sonrió observándola.
Ella lo observó unos momentos, se sintió tan protegida, tan cuidada, tan comprendida, tan amada, tan… respetada. Michael era esa persona que la cambiaba completamente en cuestión de escasos segundos… Lo amaba de una manera intensa, como jamás había amado a nadie. Se acercó a él y lo besó.
- Creo que… ahora estoy mejor – dijo ella riendo
- Eso es bueno ¿Verdad?
Ella solo sonrió y lo besó nuevamente. Michael la recostó sobre él, estaba decidido a cuidarla, a darle seguridad, y a mostrarle que él sería el hombre que la cuidaría, respetaría y amaría ante todo y ante todos.
La diferencia de edad entre ellos era enorme, casi diez años, nadie los apoyaba, debían verse a escondidas… y aún así, se amaban completamente.
Lara se sentó en la cadera de Michael, provocando algunas sensaciones en el cuerpo de Michael… Él solo la besó, sintiendo la pureza y el sabor de sus labios. En dicho momento, Lara estaba decidida a hablar.
- Sí, quiero – dijo ella
- ¿Qué? – preguntó Michael sin entender
- Quiero hacerlo
- Amor, se más clara…
- Quiero… quiero ser tuya, entiendo que te dije esto, pero… Eres el hombre que amo, y al cual quiero entregarle mi cuerpo, estoy segura de eso. Sé que es demasiado pronto, pero no me importa – dijo ella acariciando el cabello de Michael – Quiero que me hagas sentir lo que es ser amada, quiero sentir tu piel, quiero saber como se siente amarse sin límites en una noche de estrellas, quiero saber que se siente que te hagan Mujer… - dijo ella en una suave voz.
Michael tragó saliva dificultosamente.
- O sea que tu… quieres que….
- Quiero que me hagas el amor – dijo ella observándolo a los ojos.
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