Ella se quedo tiesa, no esperaba aquello, sin embargo, se sentía emocionada. Tomó el rostro del joven entre sus manos, y correspondió a aquel beso.
Ninguno de los dos se conocía, sin embargo, ambos estaban locos por el otro.
El se separó lentamente, y la observó a los ojos.
- No creas que la vez que nos conocimos, te saqué a bailar solo por hacerlo – dijo riendo – Tampoco te conozco, no sé quién eres… pero lo que puedo decir, es que me volviste completamente loco desde el primer segundo en que me miraste a los ojos.
Lara sonrió y lo besó nuevamente.
- Pero ¿Qué pasará? – Dijo él acariciando la mejilla de Lara con su pulgar – Tu te casarás y… ¿Qué pasará entre nosotros?
- Quiero ver como solucionar el tema, no amo a Luke, quiero estar contigo, pero no puedo dejarlo ahora, quiero ver que hacer – dijo ella
- Hay dos opciones – dijo él – Que cortes con él, y luego nosotros podamos establecer algo, o que estemos juntos, a escondidas de él, mientras tú ves como solucionas ese problema
Ella se quedó pensando unos segundos.
- ¿Tu cual elegirías? – preguntó
- La segunda opción – murmuró
Se pusieron de pie y comenzaron a caminar, la lluvia comenzaba a cesar de a poco, el cielo se empezaba a abrir con lentitud, el sol comenzaba a iluminar el día…
Ambos caminaban juntos, observando todo aquello que los rodeaba. En un momento dado, Michael la tomó de la cintura y la observó a los ojos.
- Te quiero – musitó él
- Igual yo – dijo sonriendo
Él observaba el rostro de Lara, colmado de belleza y dulzura, pocas veces en su vida había visto una joven tan hermosa. Lara era la muchacha que le quitaba el sueño.
Se acercó lentamente a ella y la besó.
- Es raro – dijo ella – Nos conocemos hace poco y ya estoy comenzando a enamorarme de ti – dijo ella
- Podemos seguir conociéndonos, no nos casaremos mañana o dentro de un mes, podemos esperar a que todo se solucione y luego tener algo formal – dijo él
Ella sonrió.
La noche cayó horas después, se encontraban caminando en un parque, cerca de ellos había un lago… La luna se reflejaba en el agua cristalina. Michael estaba feliz de tenerla a su lado, estaba ansioso por tomarla entre sus brazos y besarla hasta que sus labios se desgastaran, sin embargo, no quería parecer un loco, aun que ya lo era. Lara lo había vuelto así.
- No sé de ti… - murmuró - ¿Estas en pareja? Recuerdo que tú me preguntaste, pero nunca pude preguntarte a ti – murmuró
- No, no estoy en pareja – respondió con una cálida sonrisa en el rostro
Ella sintió un gran alivio, solo pensaba en poder resolver sus problemas con Luke, para poder estar con Michael, sin ningún tipo de preocupación.
En ese momento, sonó el teléfono celular de Lara…
- Diga – musitó - ¿Ya? Son las 9:20 – suspiró – De acuerdo, en diez minutos estoy allí – cortó
Michael la observó.
- ¿Debes irte? – preguntó
- La pesada de mi madre quiere que vaya a ver el asqueroso vestido que me compró – murmuró
- Comprendo – dijo apenado
Ella lo observó dolida… Temía que el pensara que ella si quería casarse.
- Oye… no lo amo, no me gusta que tengas esa cara – murmuró
- Quisiera que las cosas sean más fáciles, pero solo depende de ti – la observó
- Solo dame un mes o dos – dijo ella
- Lo haré – suspiró
Comenzaron a caminar, Michael necesitaba abrazarla, besarla, decirle cuando la deseaba, sin embargo, se sentía nervioso. Por otro lado, Lara necesitaba abrazarlo, necesitaba sentirse amada, por alguien que ella igual apreciaba… Sin embargo, algo se lo impedía.
En un determinado momento, Michael la tomó de la cintura y la acercó a él, sin cruzar palabras, la besó. La besó con pasión, con amor… Lara lo abrazó dulcemente, se adoraban mutuamente, mantenían un amor reciente, un amor prematuro, un amor sano y dulce. Ella se alejó suavemente, sin separar demasiado los rostros.
- ¿A que se debe eso? – preguntó
- A la simple razón de que me estas volviendo loco – murmuró sonriendo
Volvió a besarla, se quedaron así durante un largo tiempo. Luego… cuando debieron partir, se dieron cuenta que la hora se había ido por los cielos, y que Lara debía regresar a casa.
Ambos intercambiaron números de teléfonos celulares. No dejarían de verse.
- Bueno, luego te llamaré – dijo él
- Espero tu llamada – dijo ella
El se inclinó y comenzó a vacilar con los labios de ambos, un leve jugueteo entre ambas bocas, hasta que finalmente la besó.
- Nos vemos luego Michael…
- Hasta pronto amor – pronunció

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