Ella sintió como un gran dolor, como grandes dudas, como una aguda nostalgia, se unieron para posarse en su pecho. Se sentía confundida…
No quería irse con Shalo, no quería casarse… Quería estar con Michael.
Intentó tranquilizarse, pensando en que habría una solución. Se fue a dormir segundos después.
La tarde de aquel día no había sido diferente, soleada, tranquila… aburrida. Luke estaba en casa, Lidia igual, entre los dos comenzaban a planificar todo con respecto a la boda, ella solo fingía su emoción.
- ¿De que color quieres el vestido amor? – dijo Luke
- No quiero vestido – dijo ella – Con una falda y una camisa estoy bien – dijo sin ánimo
- Lara – su madre la fulmino con la mirada
- ¿De quién es el casamiento? ¿Mío o tuyo? ¿Por qué quieres elegir por mí? – dijo molesta
Su madre la ignoró y siguió ojeando aquellas revistas.
- ¿De cuantos pisos sería el pastel? – dijo Luke
- Con un muffin me conformo – dijo ella
El rió. Ella podía ser muy graciosa cuando estaba irritada y contestaba con ironía.
- Lara ¿Qué quieres de regalo? ¿Una visita a Japón? – dijo sonriendo su madre
- Con un perro soy feliz, ahora… adiós
Se puso de pié sin ganas, se dirigió a su cuarto, y comenzó a llorar. Su madre no la comprendía, Luke no era lo demasiado listo como para comprender lo que ocurría.
Necesitaba a Michael…
No quería casarse, no encontraba nada bueno en aquello, no entendía por que demonios debía casarse con alguien a quien no amaba ni en lo más mínimo.
Estaba más que claro que Michael, era el hombre que le había despertado millones de sensaciones en su cuerpo, y en su mente, sensaciones que jamás nadie pudo despertar en ella… Solo Michael.
Se dio una ducha, e hizo miles de cosas, intentando que el día pase rápido. Estaba ansiosa por ver a Michael en la noche.
La hora de dormir no tardó en llegar, ella se colocó un sweater y se quedó viendo televisión. Luke ya estaba dormido, su madre leía un libro, mientras tomaba una taza de té.
- ¿Por qué estas vestida aún? Es la hora de dormir – dijo su madre
- Porque estoy viendo la televisión – dijo ella - ¿Hora de dormir? ¡Oh! ¡Que alegría! – dijo sin gesticular emoción alguna
Su madre lazó un suspiro de frustración.
- Iré a dormir, son las tres de la mañana y estoy cansada
- Si, ve… adiós – dijo alegre
Cuando no sintió ningún tipo de movimiento en la casa, apagó todas las luces, y salió de su casa sin hacer ruido. Comenzó a caminar, la noche era… perfecta.
El cielo estaba estrellado, estaba perfectamente estrellado, la luna llena se veía de color anaranjado claro, las estrellas eran pequeñas bolas de luz…
Se acercó a la plaza, a la banca en la cual ellos habían quedado encontrarse. La plaza estaba desolada, se quedó de pie, esperando ver a Michael, sin embargo, el aún no llegaba.
Espero unos minutos… Cuando sintió que alguien la abrazaba desde la cintura.
- Al fin – dijo Michael
Ella volteó y sonrió. El la abrazó y la besó. Estaban felices juntos. Ella encontraba la persona que realmente era cuando Michael estaba a su lado.
Él encontraba la persona que realmente era cuando estaba Lara a su lado.
- No te das una idea de cuánto necesitaba verte - dijeron ambos a la vez
Ellos se miraron sorprendidos, para luego reventar en una carcajada. Ella lo abrazó, y al momento de hacerlo, aquellas palabras, volvieron a su mente…
- Te casarás quieras o no
- ¿Qué harás al respecto? – dijo Lara ya sin paciencia
- Bueno, no te casas, te vas a vivir a Alemania con Shalo – dijo ella
- ¿Shalo? – Dijo atónita - ¿Mama te volviste loca?
- Piénsalo, o te casas, o te quedas con Shalo en Berlín
En aquel momento, algunas lágrimas comenzaron a fluir de sus ojos, todo estaba mal, todo salía de manera contraria a como ella planeaba las cosas, todo estaba en el fondo del abismo… sin embargo… Michael era su única razón para sonreír. El la observó y notó su llanto.
- ¿Qué sucede? – dijo él
Ella pensó unos minutos.
- Te necesito a mi lado… Eso sucede - respondió

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