Lara sintió un gran miedo posado en su pecho. Observó su teléfono, el cual marcaba que la llamada había finalizado. Comenzó a temblar y a llorar al mismo tiempo. No reconocía a Michael, no sabía que le había ocurrido… No sabía que por una cruel mentira por parte de su madre, él le había hablado de dicha manera.
Intentando calmarse, se lavó el rostro con agua fría, y bajó a desayunar.
- ¿Cómo amaneciste? – preguntó su madre
- Bien – dijo sin interés
- ¿Soñaste cosas lindas? – sonrió
- Eres insoportable ¿Te lo han dicho?
Se puso de pié y se dirigió a su cuarto, se colocó su ropa… decidida a visitar a Michael. Peinó su cabello, bajó las escaleras y se colocó su abrigo.
- ¿A dónde vas? – preguntó su madre
- A un lugar
Salió de su vivienda, tomó un taxi e indicó la dirección de Michael. Pensar que las cosas entre ella y él podrían estar mal, la hacían temblar, no quería estar mal con Michael, no quería estar mal con la persona que ella amaba.
De un momento a otro, comenzó a llorar, pagó el taxi y bajó. Tocó la puerta unas veces y nadie contestó, luego una vez más. Hasta que abrieron.
Michael entreabrió la puerta y la observó.
Tenía los ojos rojos e hinchados, su rostro estaba bañado en lágrimas. Lara al ver aquello, se atemorizó.
- ¿Qué quieres? – dijo Michael
- Que hablemos
- ¿De que quieres hablar? ¿De que me usaste? ¿De que estas feliz porque te casarás? ¿De que eres feliz con Luke? ¿De que lo amas? ¿De cómo haces el amor con él? ¿De eso quieres hablar? – dijo irritado
Lara se sentía atacada, no comprendía por que Michael decía todo aquello. Comenzó a llorar.
- ¿De que hablas? – dijo casi sin poder creer aquello
- No vengas a llorar, porque no creo nada de lo que dices – dijo lleno de dolor
- ¡Michael! ¡Por el amor de dios! ¿De que hablas? ¿Por qué dices eso? – dijo ella llorando
- Porque es la verdad – dijo él
- ¿De dónde la sacaste? ¿De dónde sacaste todo eso? – dijo ahogada en llanto
- ¡Tu madre me lo dijo! Me dijo que habías salido con Luke hoy por la mañana, que estabas feliz por tu casamiento, que amas a Luke con toda tu alma y que viven teniendo intimidades – dijo él
Lara se quedó tiesa. Nunca en su vida le hicieron algo tan cruel, nunca nadie… y le dolía pensar que la persona que hizo eso, fue la persona que le dio al vida… su madre.
Comenzó a temblar y su llanto aumentó.
- Si no me amabas solo me lo hubieses dicho – dijo él
- Michael, me quedé durmiendo hasta hace diez minutos – dijo Lara
- Ya deja de mentirme por favor – bajó su mirada
- ¡No es así! ¡Dios! ¡Te he dicho como es mi madre! ¡Te lo dije! ¡Nunca me entregué a Luke! ¡Nunca jamás! ¡No soy feliz con él! ¡No quiero casarme! ¡No lo amo! ¡Te amo a ti y solo a ti! ¡Pero por lo visto nunca te diste cuenta! – Dijo llorando - ¿Sabes? Piensa lo que quieras… Me da igual Michael, suerte con tu vida, adiós.
Lo observó por última vez y entre llanto y llanto, dio media vuelta para dirigirse a su casa. No podía creer todo aquello, de un día para otro todo había acabado, de un día para otro todo se fue por la borda, de sentirse tan amada y correspondida, pasó a sentirse odiada y despreciada por la persona que ella amaba con el alma.
Segundos después comenzó a llover, una gran diluvió se soltó desde el alto firmamento, las gotas de agua caían con violencia, sin embargo a Lara le encantaba caminar bajo la lluvia.
Necesitaba abrazar a Michael, necesitaba sonreír junto a él, necesitaba besarlo, necesitaba oír su dulce risa.
Sin embargo, esos serían solo recuerdos…
Al llegar a su casa, su madre la observó sonriendo.
- Mi niña, te has empapado – dijo su madre
Lara reventó en un ataque de nervios.
- ¡Ya deja de hacerte la buena y dime porque demonios lo hiciste! – dijo gritando
- ¿De que hablas? – preguntó su madre asustada
- ¿Por qué le dijiste todo eso a Michael?
- Por que no te conviene ese muchacho, te casarás – dijo su madre
- ¡No es excusa lógica para que hayas hecho lo que hiciste! ¡Eres tan estúpida! ¡Te odio tanto! ¡Te odio! – gritó
Salió de su casa, caminando de un lugar a otro, esperando por la noche.
Se acercó a la plaza donde solían verse con Michael, se sentó en aquella banca. La lluvia había dejado de caer minutos antes, todo estaba mojado, hacía frío y el olor a humedad, perfumaba toda la ciudad.
Lara se colocó en posición birmana en aquella banca.
- ¿Podemos hablar?

o.O espero que las cosas se arreglen...! Que sucia Lidia! :S
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