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jueves, 26 de mayo de 2011

Capitulo 2 - Angel Wings


Ella lo observó.

- Claro – respondió.

Comenzó una música encabezada con un violín y un piano. Todas las parejas estaban abrazadas, él la tomó suavemente de la cintura, y la abrazó. Ella colocó sus brazos sobre el cuello del joven.

No comprendía porque razón, aquel muchacho la hacía sentirse diferente. Al apoyar su cabeza en el hombro de aquel extraño, sintió el dulce perfume que él tenía.
Observó su cabello, sus rulos eran perfectos. Cerró sus ojos, aquel joven manejaba los pasos, ella solo lo seguía.

El sentía que aquella muchacha era distinta a las demás. No había hablado con ella más de diez palabras, pero sentía que aquella muchacha era distinta.
Sentía su suave perfume, sentía el cálido calor de su cuerpo.
Era bella, era una mujer extremadamente bella.

Cuando la música terminó, se separaron sin ganas de hacerlo, ambos habían sentido una cierta conexión en aquel baile. Él la observó a los ojos, sintió como aquella mirada le quemaba la piel, llena de amor, de dulzura, de inocencia.
Ella observó sobre sus ojos, una mirada llena de soledad. Se quedaron observando durante un largo tiempo, ambos sin ganas de alejarse, ambos sin ganas de separarse, ambos… embobado uno del otro.

Él tomo la mano de la joven y sonrió dulcemente. Ella no hizo nada, solo seguía perdiéndose en los ojos de aquel desconocido.

- ¿Una copa? – dijo él

Ella tardó en responder…

- Claro – respondió

Ambos tomaron una copa de vino blanco, y salieron de aquel salón, se dirigieron a un gran jardín, se sentaron sobre unas reposeras que había en los alrededores de una gran piscina. La luna hacía que el reflejo del agua se marque en la piel de ambos.

Él quería hablarle, sin embargo… cada vez que la veía a los ojos, se desconcentraba viendo lo hermosa que era.

- ¿Cuál es tu nombre? – dijo él
- Lara – dijo ella observándolo – Lara Benson
- Michael, Michael Jackson – dijo él

Ambos sonrieron.

- Y… ¿Qué te trae aquí?
- La odiosa de mi madre me obligo a venir – musitó – No me gustan las fiestas, odio ver a las mujeres grandes bebiendo y haciéndose las jovencitas. No me gusta bailar… - dijo ella

Él bajó su mirada

- Pero bailar contigo fue más agradable que bailar con cualquier otro – murmuró

El sonrió.

- Digo lo mismo – sonrió
- ¿Qué te trajo a ti? – preguntó
- Conozco al hombre del salón
- Es mi tío – dijo ella

Un silencio de cinco segundos los acompañó.

- ¿Qué edad tienes?
- 28 – respondió Michael - ¿Tu?
- Oh, gran diferencia, tengo 22

Se quedaron observando, él había comenzado a gustarle a ella, ella le había comenzado a gustar a él. Lara quería estar con él, Michael quería estar con ella. Ambos se habían encariñado, a pesar que no se conocían lo suficiente…

- ¿Estas en pareja? – dijo él
- Me casaré en unos meses – dijo ella sin expresión cierta
- No pareces entusiasmada – dijo él
- ¿Estarías entusiasmado de casarte con alguien que no amas? ¿De casarte obligado? ¿Solo por el dinero?
- No… no en verdad
- Por eso es que no estoy entusiasmada – dijo ella bebiendo un poco de aquella copa

Él se sentía apenado, era notable que a él le gustaba aquella joven. Sin embargo, ella se casaría y ¿Quién sabe? Quizás esa era la primera y última noche que ambos se verían. Quizás él no sería más que un recuerdo para ella, en cuestión de días… u horas. Él pensaba que quizás ella no sentía lo mismo que él por ella… sin embargo… no era cierto.

En aquel momento, Lidia, la madre de Lara, llegó.

- Lara, nos vamos a casa – dijo ella
- Mamá, me quedaré un momento más, iré luego – dijo sin mirarla
- No, nos vamos ahora – dijo ella – Te espero en el coche

Lara, medianamente molesta, se puso de pié y Michael igual lo hizo. No quería irse, no quería despegarse de él, no quería dejarlo…
Él no quería que ella se vaya, no quería que se alejara, no quería tenerla de recuerdo, quería tenerla a su lado.

- Bueno, adiós dijo ella
- Hasta Luego – dijo fingiendo una sonrisa

Ella se acercó y le dio un beso en las comisuras de sus labios. Él se estremeció. Ella dio media vuelta, cuando Michael tomó su mano. Ella se detuvo y lo observó

- ¿Volveré a verte? – preguntó 

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